¿Cómo he sobrevivido a una relación a distancia? pt. 2

Seguimos con mi historia sobre cómo he sobrevivido tantos años con un hombre extranjero. En la primera parte nos quedamos en que habíamos optado con hacer un viaje. Aquí fue donde yo toda loca empecé a planear y a cotizar todo el viaje, desde el día uno empecé a ver hoteles, vuelos, traje de baño, absolutamente TODO. Tengo una pequeña adicción con organizar viajes.



Desde el inicio también empecé a ahorrar mi parte del viaje, le dije a Sam que él empezara con su parte para no tener problemas o contratiempos. Yo acababa de graduarme, con lo cual sólo contaba con dinero de becaría, y él seguía estudiando, con lo que él contaba con el dinero de su madre. Aún así planeamos el viaje para tenerlo en 1 año, bastante tiempo para dos chicos sin un buen trabajo.


Pasado los meses, seguía ahorrando dinero para el viaje, decidimos ir a una playa en Oaxaca por ser económica, al ser nuestro primer viaje decidimos ir por una semana a Huatulco. Lo más difícil sería el vuelo de México a Perú, que costaba aproximadamente $6,000 MXN (300 USD), para nosotros era muchísimo dinero por juntar, más el hotel y la comida, era una meta difícil de lograr.


A un mes del viaje, yo ya tenía cubierto la parte del hotel, que era lo más caro en ese momento más que el vuelo, también tenía cubierto los vuelos de ambos de CDMX a Huatulco, y un dinerito extra por si las dudas, pero tampoco era mucho. Siempre le recordaba a Sam su parte, el vuelo Perú-MX y la comida. Al mes fue cuando empezaron los problemas, resultaba que él no tenía su parte, ni el avión, ni la comida ni nada. Obviamente yo ya tenía pagado lo demás y el enojo me empezó a subir por la cabeza.


No me quería acelerar a una decisión precipitada, así que como buena chica loca le empecé a exigir las cosas, llegó un momento en el que casi ya lo estaba atacando porque no tenía nada él y "nuestro" sueño de vernos se empezaba a esfumar. Aproximadamente una semana antes Sam compró un vuelo de Perú a MX, pero sólo de ida no de regreso y un pasaje de camión de Chiapas a Guatemala con el fin de que lo dejaran entrar, pero con el miedo de que no llegara. El vuelo lo compró a regañadientes por la exigencia que le daba todos los santos días, pero el dinero de la comida "nanais" paloma.


Llegado el día del vuelo de Sam, empecé mi travesía hacia el aeropuerto empezando por el camión al metro, del metro al centro de México para ser más precisos a una estación del metro que llega al Palacio de Bellas Artes, de ahí tomé el metrobus especial para que me llevara a la Terminal 2 del aeropuerto internacional, este recorrido lo hice en casi 4 horas fue un martirio llegar, pero tenía que ahorrar todo el dinero posible y tomar un auto directo me iba a salir en casi $300 MXN (15 USD) suena a casi nada ahora, pero siendo alguien con un sueldo de becaria era muchísimo dinero.


Llegué al aeropuerto casi una hora antes de que su vuelo aterrizara me dirigí rápidamente a las pantallas para ver el vuelo, resultaba que el vuelo no estaba. Me empecé a asustar porque no sabía qué hacer, con quién recurrir y él no era la respuesta. Me acerqué a un policía de la terminal y le pedí me orientara, los vuelos internacionales llegaban a la T2, pero el suyo no estaba. Resultaba que justamente ese llegaba a la Terminal uno y no a la dos, rápidamente me dirigí al tren que lleva entre terminales, al acercarme resultaba que ya era muy tarde y ya no operaba a esas horas.


Salí de la terminal y decidí tomar un Uber me costó 15 minutos llegar, donde esos 15 minutos el vuelo ya había aterrizado. Llegué a la terminal y fui casi corriendo a buscar el vuelo ¡al fin lo encontré! Me dirigí a la puerta a esperarlo había aterrizado y llegó en tiempo eran las 8 de la noche, me senté en el suelo no hay banca ni nada y esperé.


Le mandé mensajes, pero ninguno llegaba. Eran las 10 pm y no tenía noticias suyas, mi madre no sabía que estaba en el aeropuerto le dije que estaba con unos amigos y que aún iba a tardar en llegar. Dieron las 11 pm y me empecé a desesperar, me hablaba a cada rato mi suegra preguntando por Sam, pero tampoco tenía respuestas. Las policías de turno me dijeron que preguntara en la aerolínea, en la embajada y a un policía especial, ninguno de ellos me dieron respuesta alguna. Era ya medianoche y no dejaba de llorar, no sabía nada de él y mi pila poco a poco se iba acabando, mi suegra no paraba de llamarme en videollamada, no contaba con pila portátil y el aeropuerto no tenía ningún enchufe.


Llegada la 1 am me dijeron que tenía que llamar a la embajada de México en Perú para que me dijeran que pasó con él, pero pues a esa hora no había nadie. A mi madre le terminé diciendo que hubo un choque de un tráiler en Periférico y no había ninguna movilidad. Eran las 3 am moría de sueño, de hambre, me dolían mucho las piernas y el trasero de estar tantas horas en el piso, sólo abracé mi mochila me puse en posición fetal y me solté a llorar tapando mi cara para que nadie me viera. Decidí a las 3:30 am aproximadamente ir a mi casa tenía que trabajar a las 8:30 am de ese día, mi madre no sabía nada así que debía parecer un día normal.


Hablé con mi jefe y me dió permiso de faltar ese día, debía reponerlo así como los otros 11 días que me iba a ausentar por mi viaje. Me preparé esa mañana como si fuera al trabajo, pero tomé un Uber directo a la Terminal 1 a seguir esperando. Mi suegra me seguía llamando y hasta terminé hablando con su jefa, siendo que no sabía absolutamente nada. Descubrí hasta las 11 am de ese día que había sido deportado y ya estaba de regreso a Perú, con las ilusiones y el corazón roto volví a mi casa. Le avisé a mi suegra la situación y no le agradó mucho la noticia.


Tiempo después encontré un audio de mi suegra en whatsapp, pero lo que decía me dejó impactada. No diré literal lo que me dijo, ya que son cosas muy fuertes, pero me insinuó que todo era mi culpa, que ella no sabía que le hacía yo a su hijo e insinuó que era una cualquiera por decirlo de mejor forma. Que TODOS los mexicanos somos libidinosos y narcos, así como muchas otras cosas más racistas.


Obviamente le agarré un odio y conservé ese audio por años, hasta que un día lo perdí. La situación ahora era qué debía hacer con un hotel ya pagado, un vuelo ya pagado, pero sin dinero y sola.



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